HOMEWORK
Empecé a hacer fotos de mi familia de forma regular después de terminar mi curso en la Escuela de Teología de Singapur. También por aquella época comencé a entender que la razón por la cual siempre había sentido la necesidad de crear, se debía al hecho de haber sido creado por un Dios “increado”. Por alguna razón, este tiempo en la escuela de Teología había aumentado mi amor hacia la toma de imágenes. Es extraño, sobre todo teniendo en cuenta que todo lo aprendido no se relaciona en absoluto con la fotografía.
Siempre he pensado que el único tipo de trabajo que vale la pena hacer es aquel en el que estamos totalmente implicados, ya sea en fotografía o en la vida en general. Esta es quizás la razón por la que empecé a hacer fotografías en mi hogar. Hay como una especie de encanto en el hecho de fotografiar a los miembros de mi familia. En muchos sentidos, este proceso fotográfico ha transformado mi vida familiar en algo un poco menos banal y ordinario. A veces, hasta es mágico. Como el momento en el que hice que mis padres se abrazaran. Esa fue la primera vez que vi en ellos tanta intimidad física. Fue pura alegría para mí.
En este trabajo hago diferentes cosas con mi familia. A veces uso a los miembros de mi familia para expresar mis sentimientos de fe, mis deseos o mis miedos. Otras veces, lo único que pretendo es un acercamiento entre cada uno, algo que es muy poco habitual para nosotros. Nunca nos tocamos. Y luego están aquellos momentos en los que les hago hacer cosas raras y un poco locas que nos hacen reír todos juntos. Este es para mi el momento más mágico, llegar a hacer comedia con la cámara.
Me doy cuenta de pequeñas cosas, como lo diferente que es mirar a mi familia a observarla a través del visor de la cámara. Siempre me sorprende su disposición a dejarse retratar y cómo se han involucrado cada ves más en el proceso, dándome a menudo consejos y opiniones sobre el resultado final y su organización. Más recientemente, mi padre y mi hermana me han estado preguntando sobre mi trabajo. Creo que podría hacerles leer este texto.
Para mí, lo mejor de este trabajo ha sido sin duda la forma en la que ha comenzado a afectar a todos los miembros de la familia y la forma en que interactuamos. Esto es lo que he estado buscando en el fondo: cambiar a través de lo que hago.
No es suficiente para mí hacer sólo las imágenes. Lo que quiero es que mis imágenes también me construyan a mi. Este trabajo comenzó como una manera de organizar y dar sentido a lo que siento hacia mi familia. Estoy contento de que se haya convertido en algo más. Espero que vosotros también, obtengáis algo de ellos.
Sean LEE
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NIGHT DIARY
De noche todo parece distinto. La luz es diferente, la gente es otra. La calle se convierte en un territorio siempre nuevo, siempre inexplorado.
Salgo a vagar por las calles del casco antiguo con mi cámara, compañera inseparable, en busca de aquellos que, como yo, encuentran su refugio en la otra cara del día.
Mi trabajo es, pues, un testimonio de mi experiencia directa de una humanidad marginalizada, oculta, ávida de placeres y de encuentro. Allí todos comparten una existencia en fuga de todo lo que suene a vida convencional. Estos animales de noche, hedonistas y salvajes, llenos de secretos, de anhelos, de sueños, se han convertido en amigos y compañeros de correrías. Entre ellos satisfago mi necesidad de descubrir, compartir y pertenecer.
El motor de mi obra es la curiosidad: el deseo de encontrar a otros seres humanos a un nivel de intimidad y comunión que sólo me es dado a través de lo visual. Mirando descubro mi mundo y me reconozco en él.
Germán Peraire |